Para ser salvo, debes acercarte a Jesús con fe y arrepentimiento. La Biblia dice que todo ser humano ha pecado y está separado de Dios, pero Dios, en su amor, envió a su Hijo Jesús al mundo para salvarnos. Jesús vivió una vida perfecta y murió en una cruz, tomando sobre sí mismo el castigo que merecíamos por nuestros pecados. Luego, resucitó al tercer día, venciendo al pecado y la muerte.
Para recibir esa salvación, primero debes reconocer tu pecado y tu incapacidad para salvarte a ti mismo. Esto es lo que llamamos "arrepentimiento": reconocer tu maldad y desear cambiar de dirección. Luego, debes poner tu fe en Jesús, confiando en que su muerte y resurrección son suficientes para perdonarte y reconciliarte con Dios.
En Hechos 16:31, se nos da una promesa clara: "Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo". No es por obras o esfuerzos propios, sino por la gracia de Dios a través de la fe.
Aceptar a Jesús no solo como Salvador, sino también como Señor, significa que decides seguirlo cada día, obedeciendo sus enseñanzas y permitiendo que Él guíe tu vida. Al hacer esto, experimentarás el amor y la paz de Dios de una manera profunda y significativa.