El evangelio es la buena noticia de salvación para toda la humanidad, centrada en Jesucristo. La Escritura nos enseña que todos hemos pecado y estamos separados de Dios (Romanos 3:23), pero Dios, en su gran amor, envió a su Hijo Jesucristo al mundo. Jesús es Dios hecho hombre, quien vivió una vida perfecta y sin pecado, y tomó nuestro lugar al morir en la cruz. Él llevó nuestros pecados y sufrió el castigo que merecíamos (Isaías 53:5).
Pero la muerte no pudo retener a Jesús. Él resucitó al tercer día, venciendo el pecado y la muerte (Mateo 28:5-6). Esta victoria asegura nuestra esperanza y vida eterna con Dios. Para recibir esta salvación, Dios nos llama a arrepentirnos, es decir, a volvernos de nuestros pecados y confiar en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador (Hechos 3:19; Romanos 10:9).
El evangelio es el poder de Dios para la salvación de todo aquel que cree (Romanos 1:16). Nos ofrece perdón, paz y vida nueva con propósito en Cristo. Es un regalo de gracia, no algo que podamos ganar, sino que lo aceptamos por fe. La invitación de Dios es clara: ven a Cristo, quien te ama y ofrece vida abundante y eterna.