La preocupación es algo que todos enfrentamos, pero la Biblia nos ofrece paz y esperanza en medio de nuestras ansiedades. Jesús mismo nos invitó a entregar nuestras preocupaciones a Dios. En Mateo 6:25-34, Jesús nos enseña a no afanarnos por nuestra vida, diciendo: "No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber". Él nos recuerda que nuestro Padre celestial sabe de qué cosas tenemos necesidad y nos insta a buscar primero el reino de Dios y su justicia. Al confiar en Él y hacer de Su reino nuestra prioridad, Él promete añadirnos todo lo que necesitamos.
Filipenses 4:6-7 nos ofrece otro consejo precioso: "Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean presentadas vuestras peticiones delante de Dios". La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús.
Recordemos que Jesús, quien es totalmente Dios y Señor de todo, nos ama profundamente y nos llama a descansar en Él. Entregarle nuestras preocupaciones requiere fe, pero en Él encontramos la paz que el mundo no puede ofrecer. En lugar de afanarnos, acerquémonos a Él en oración y confiemos en su bondad y soberanía. Él es fiel y nunca nos dejará solos.